diciembre 29, 2012

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática, de Chomsky

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

septiembre 30, 2012

La transición o cómo vestir al fascismo de democracia

Debió ocurrir hace muchos años. Posiblemente antes de la muerte del fascista. Su débil salud y el progresivo debilitamiento del régimen que encabezaba debieron hacer sonar la alarma de quienes habían sido privilegiados durante aquella dictadura. No se habla de libertad en los banquetes del palacio, quienes disfrutan de su ausencia sólo pueden idear estrategias que garanticen la perpetuidad de sus privilegios. Haz que algo cambie para que el resto permanezca igual, debieron pensar quienes ostentaban el poder al abrigo del fascista. Y así nació el régimen que hoy padecemos, de la necesidad de extender la creencia en unos cambios que jamás se producirían. También, evidentemente, del interés del imperio por evitar que el pueblo español obtuviese cuotas de poder suficientes para cuestionar su planeada expansión capitalista.

El primer paso siempre lo tuvieron claro. Evitar la recuperación de la República, secuestrada durante cuarenta largos y dolorosos años. Y, para ello, nada mejor que recurrir a una monarquía liderada por quien, desde muy joven, había sido educado al amparo del fascista. La coronación de aquel Borbón, cuya lealtad al antiguo régimen estaba garantizada, aseguraba el apoyo de los sectores más reaccionarios del poder, además de una tutela eficaz contra posibles desviaciones del plan previamente trazado.

El segundo paso, no por ello menos importante, consistió en dotar de apariencia democrática al nuevo sistema político que estaba siendo engendrado. Ahí cobraron especial importancia las consignas dictadas desde el corazón del imperio. La experiencia bipartidista de EEUU recomendaba la alternancia dos fuerzas que, aunque diferentes en su apariencia ideológica, coincidieran en lo esencial, respetando las líneas maestras del plan trazado. Para ello, nada como depositar la confianza en los herederos políticos del viejo régimen y en una socialdemocracia demasiado interesada en hacerse con la cuota de poder que se le ofertaba como para poner pegas a tan generoso ofrecimiento. Ni los unos, ni los otros pondrían en juego sus cuotas de protagonismo enfrentándose a los poderes fácticos heredados del franquismo (burguesía, Iglesia, ejército…). Y sus superficiales diferencias alimentarían la creencia popular en una democracia cuyos límites apenas serían perceptibles por un pueblo demasiado castigado por la dictadura fascista como para entrar en mayores profundidades democráticas.

Había, no obstante, que aderezar la estrategia con ligeras concesiones que permitieran mitigar eventuales disidencias. Para los comunistas, perseguidos desde la guerra, la legalización debía suponer un rédito suficiente como para no oponerse al relevo que se estaba gestando. Y los nacionalistas e independentistas debían darse por satisfechos con el papel decisivo del que dispondrían en sus respectivas comunidades y el rol de sostenes del nuevo régimen bipartidista que estaban llamados a interpretar. Para unos y para otros, el relevo debía interpretarse como un paso adelante, suficiente en el corto plazo. Máxime tras añadirse al plan original un recorte adicional en las competencias del heredero coronado del fascista, a petición de los comunistas, en el seno de los cuales la desconfianza era aún demasiado palpable.

La jugada era maestra. El poder garantizaba un relevo que no hiciese peligrar sus privilegios con la certeza de que las dos opciones políticas con opciones de gobernar el país respetarían los límites previamente fijados. El pueblo tampoco se opondría al relevo. Las concesiones que éste le garantizaba y la posibilidad de elegir debían ser suficiente para contar con el respaldo popular que la metamorfosis del régimen necesitaba. El autonomismo y el municipalismo alimentarían una pluralidad que, merced a la ley electoral que se estaba fraguando, jamás llegaría hasta el gobierno central, donde el régimen bipartidista legislaría dentro de los límites previamente establecidos.

Una vez el invento echase a andar, bastaba con reforzar la creencia popular en una democracia que nunca fue completa. Para ello, nada mejor que unos medios de comunicación controlados desde el poder y que, en la medida de lo posible, pusieran el acento sobre las superficiales diferencias existentes entre las dos opciones de gobierno, evitando las irrupción de cualquier otra alternativa. Con la tutela del gobierno, la iglesia o la burguesía, los medios dispondrían de la libertad de la que carecieron durante el franquismo, siempre y cuando no cuestionaran los pilares del régimen que se estaba construyendo.

Y así fue, a grandes rasgos, como se diseñó el régimen al que hoy nos enfrentamos. Evidentemente, el relevo debió incluir otros elementos, obviados en la presente crónica por cuestión de espacio. Sin embargo, no tengan duda de que, en lo esencial, fue así como se gestó un régimen, el de 1978, que jamás contempló límites que garantizasen el bienestar de la mayoría, diga lo que diga esa Constitución que nunca han dejado de prostituir. No en vano, los únicos límites que conoce este régimen son los que marca el poder en este país, un poder que, disfraces democráticos al margen, sigue estando en las mismas manos de siempre.

agosto 30, 2012

Medios pro-régimen manipulan el revés del Rey a su chófer

No es la primera vez que la prensa pro-régimen manipula para esconder las vergüenzas del monarca campechano. Han sido muchos los escándalos del Borbón silenciados por los medios de comunicación españoles y si algunos han visto la luz ha sido por la imparable difusión que de ellos se ha hecho en la redes sociales.

El último capítulo de una larga serie de manipulaciones ha tenido lugar en la visita del monarca a las dependencias de la DGT. A su llegada se puede ver al rey, en el interior delcoche oficial, visiblemente enfadado con su chófer porque, al parecer, no estaba de acuerdo con el lugar que éste había elegido para aparcar el vehículo (en las inmediaciones se llevaba a cabo un acto de protesta que el monarca pretendía evitar).

El caso es que, en un momento de la discusión, el Borbón golpea con su puño el hombro del conductor del vehículo. Pues bien, muchos de los medios de nuestro país se han referido únicamente a la bronca y han tenido la desvergüenza de manipular el video original, editándolo, para eliminar de la secuencia el revés del monarca contra su chófer.

No deja de llamar la atención que los mismos medios que han elevado a la categoría de agresión el empujón de un sindicalista del SAT a una cajera del Mercadona tiendan a minimizar, e incluso a ocultar, el golpe del monarca.

Secuencia completa, emitida en La Sexta Noticias

Video de El País editado para eliminar el golpe del rey a su chófer

Video de El Mundo editado para eliminar el golpe del rey a su chófer

Nota aclaratoria: Quien esto os escribe no cree que La Sexta sea una excepción. Más bien sospecha que si ha emitido la secuencia completa ha sido, simplemente, porque la “sugerencia” de eliminar el golpe del rey a su chófer se produjo con posterioridad a la emisión de su informativo.

agosto 21, 2012

Sobre el ocaso del régimen y la construcción de hegemonía

Dudo que nadie en su sano juicio se atreva a discutir que asistimos a un lento pero inexorable cambio de ciclo. La crisis económica, amplificada por decisiones que no hacen más que agudizar un profundo desequilibrio entre las clases, ha dejado al descubierto el verdadero rostro de un sistema que carece de límites éticos o morales y cuya desmedida ambición produce grietas cada vez más visibles y acusadas que amenazan su otrora inquebrantable estabilidad.

A ello ha contribuido el profundo desgaste de la estructura de estado construida por el sistema en nuestro país. La socialdemocracia, encarnada en el PSOE y usada durante años por el régimen como válvula de escape, ha sido descubierta por el pueblo como una falsa alternativa, limitada y condicionada por el propio sistema, incapaz de oponer resistencia al neoliberalismo salvaje que nos azota, más allá de tímidos guiños incapaces de satisfacer las verdaderas necesidades del pueblo. Y, como no podía ser de otra forma, la pérdida de credibilidad de la que, hasta ahora era considerada por muchos como alternativa ha herido de muerte al bipartidismo, que empieza a ser percibido como un disfraz que oculta la evidente falta de alternativas reales.

La jefatura de estado también padece una severa pérdida de legitimidad y credibilidad, alimentada por los excesos del monarca y por políticas que han dejado al descubierto los aberrantes privilegios de los que han disfrutado y disfrutan el heredero del fascista y su amplia familia. La campaña de imagen (23-F incluido) puesta en marcha a principios de los ochenta para legitimar la corona, y cuyo resultado es incuestionable, sólo es perceptible hoy en un estrato muy determinado de la sociedad frente a nuevas generaciones que han crecido haciéndose preguntas que rara vez han encontrado respuestas.

Así las cosas, la fractura social es tan evidente como creciente y toma forma en la calle, en forma de protestas cada vez más multitudinarias. Y todo ello a pesar de que el profundo desgaste que sufre el régimen azota también a algunas de las más representativas organizaciones políticas y sindicales de clase que no han podido evitar verse salpicadas por la desconfianza de buena parte de la ciudadanía que, lejos de reconocer su oposición a las decisiones adoptadas por los aparatos de poder del régimen, las incluyen, más por omisión que por acción, entre los responsables del desastre.

El sistema languidece mientras sus valedores evidencian una manifiesta impotencia a la hora de dar respuesta a las necesidades del pueblo. Buena prueba de ello es la tendencia de nuestros gobernantes a proteger su poder mediante la represión y el miedo, en lugar de tratar de seducir a la ciudadanía con explicaciones más o menos convincentes. Son conscientes de que los medios de comunicación han perdido efectividad como instrumento de manipulación tras la irrupción de las redes sociales y el acceso de los ciudadanos a una información crítica y alternativa, al margen de los filtros del sistema.

Y con el pensamiento crítico propagándose a la misma velocidad que la desconfianza en un sistema que empieza a ser víctima de sus propias contradicciones, no existe posibilidad de dar marcha atrás. Al contrario, el régimen comenzará a descomponerse, más pronto que tarde, y los diferentes actores sociales, conscientes de ello, ya han empezado a tomar posiciones de cara a un nuevo reparto de papeles.

Por eso, ahora más que nunca en la historia reciente de nuestro país, es tarea fundamental la construcción de un bloque hegemónico que garantice a la mayoría social un papel protagonista en la construcción del nuevo orden. Es en estos momentos de indefinición cuando, según Gramsci, aparecen los monstruos. Por eso es prioritario neutralizar la capacidad de seducción de la extrema derecha, cuyo mensaje simple e irracional encuentra fácilmente acomodo en situaciones extremas, con estrategias que potencien la convergencia de la izquierda anticapitalista y la mayoría social en busca de un futuro más justo y, sobre todo, más humano. En esta lucha de clases se hace imprescindible la construcción de un discurso en torno al cual se abracen las diferentes sensibilidades situadas a la izquierda del sistema.

Será necesario un acuerdo de mínimos que permita formar un amplio frente anti-fascista y anti-capitalista (lo de republicano lo doy por descontado), relegando a un segundo plano las diferencias o los matices ideológicos, que ya habrá tiempo de rescatar, con objeto de afrontar con garantías el trascendental momento histórico en el que nos encontramos. La historia está en marcha y no hay tiempo que perder, esta vez debe ser la mayoría social quien escriba su propio futuro y sólo lo logrará si consigue trazar una ruta, al margen del sistema, que sea capaz de recorrer sin riesgo de perder efectivos a lo largo del camino.

agosto 17, 2012

El orgullo de ser comunista

Siempre me ha gustado ver la cara de extrañeza de quienes no me conocen cuando les reconozco abiertamente y con absoluta naturalidad que soy comunista. Supongo que es lógica la sorpresa tras tantos años de falsedades en los medios de comunicación y el cine, donde a los comunistas nos presentan como a monstruos frente a la bondad infinita del capitalismo (a menudo personificada en los mismos que aniquilan a los pueblos con la única motivación de obtener mayores riquezas por medio de la acumulación de petróleo). Les resultará chocante ver, en primera persona, que los comunistas somos gente de carne y hueso, comprometida con la justicia, con la defensa de los derechos de los más desfavorecidos, defensores de lo social frente a un capitalismo cuya insaciabilidad arrasa con los más elementales derechos del ser humano y el necesario respeto a la naturaleza.

Pues sí, soy comunista. Y no sólo lo soy sino que, además, no tengo ningún problema en reconocerlo ante nadie. Más bien al contrario, me siento orgulloso de ser el heredero ideológico de quienes, antes que yo, entregaron su vida a la noble tarea de luchar por un mundo más humano, en el que la riqueza esté mejor repartida, dónde nadie acumule fortunas especulando con la desgracia de quienes no tienen nada, un mundo en el que todos tengamos cubiertas nuestras más elementales necesidades, lejos del desequilibrio asesino de un sistema, el capitalismo, carente de solidaridad y en el que el éxito es concebido desde una perspectiva insultantemente materialista sin importar que, para alcanzarlo, haya que sacrificar valores como la ética, la moral o la justicia.

Tampoco tengo el menor problema en repeler las acusaciones que, a menudo, los medios de comunicación vierten sobre quienes piensan como yo lo hago. Entiendo que el capitalismo utilice los medios de los que dispone para manipular a la gente en contra de quienes osamos discutir su hegemonía. Desde luego, no es nuevo que eso ocurra, siempre ha sido así. El fascista que gobernó España, sembrando el terror durante cuatro largas y sombrías décadas, ya alertaba a los españoles de lo peligrosos que éramos los comunistas. Y muchos le creían, sin reparar en que el verdadero asesino era él. Hoy sus herederos siguen haciendo lo mismo, señalando a Cuba (amplificando cualquier carencia que allí pueda haber y obviando los innegables méritos de la revolución cubana) para ocultar las miserias de una falsa democracia burguesa basada en la alternancia forzosa de las dos caras de una misma moneda. Un régimen que no duda en recortar derechos a los ciudadanos, en el que se reprime al pueblo, en el que se aplica la justicia de una forma alarmantemente subjetiva en favor de los poderosos y en el que los medios de comunicación reducen las alternativas a aquellas que el propio sistema está dispuesto a consentir.

No espero otra cosa, desde luego. Sé que seguiremos siendo “el enemigo” y lo mejor es que empiezo a sentirme cómodo en ese papel. Ser “el enemigo” de un régimen bastardo y asesino como éste que nos oprime es, al menos para mí, motivo de orgullo más que de vergüenza. Sólo espero que, a fuerza de ser engañados, una y otra vez, muchos abran los ojos a la realidad y descubran la visión parcial e interesada que se ofrece de nosotros. Bastaría con que salieran a la calle para descubrir quiénes somos y hasta qué punto es falsa la imagen que el sistema vende de nosotros. Nos verán con los parados, con los desahuciados, con los olvidados, con los castigados, con los reprimidos, con los marginados, con los discriminados, con los explotados, con los indignados… Entonces, posiblemente, seremos nosotros quienes miraremos extrañados, sorprendidos de verles por fin sumarme a la lucha que hoy miran desde la distancia, y la única sorpresa que delaten sus rostros sea la de descubrir que para este sistema ellos también son “el enemigo”.

junio 14, 2012

El PP apuesta por la propaganda nazi

Durante los últimos días han sido muchos los que se han visto sorprendidos por la capacidad de nuestro gobierno para camuflar u ocultar la realidad. Tanto en las comparecencias directas de los miembros del ejecutivo como a través de los medios en cuya línea editorial influye el partido que gobierna nuestro país se ejecutan estrategias destinadas a la defensa de las medidas adoptadas por el gobierno y al ataque descarnado sobre aquellos que osan discutirlas. Desde luego, las estrategias comunicativas del PP no son fruto de la improvisación, ni mucho menos, están basadas en un ideario cuya efectividad quedó en su momento más que demostrada. Sí, me refiero a los principios propagandísticos de Goebbels, el Ministro de propaganda nazi. Quien tenga alguna duda puede revisar los 11 puntos básicos de su programa propagandístico y compararlos con las comunicaciones lanzadas por el PP y su aparato mediático:

1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han deconsti­tuirse en suma individualizada.

3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ata­que. “Si no puedes negar las malas noticias,inventa otras que las distraigan”.

4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cual­quier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popu­lar, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; ade­más,tienen gran facilidad para olvidar”.

6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presen­tadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite sufi­cientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente infor­maciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9. Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favo­recen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato pre-existente,ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicio­nales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

mayo 16, 2012

La UE avisa de que participará en la campaña electoral griega.

La pérdida de soberanía de los Estados miembros de la Unión Europea frente a la élite económica y financiera, eso que comúnmente llamamos los mercados, y el colonialismo económico impuesto por el capital, ha dejado de camuflarse desde que se ha conocido la noticia de que los griegos tendrán que pasar nuevamente por las urnas y la sospecha de que esa nueva cita electoral pueda traducirse en una apuesta del pueblo por quienes defienden el interés social por encima del pago de la deuda.

Y la cosa va más allá de imposiciones, como hasta ahora, o de introducir garantías y condiciones en su carta magna para satisfacer el apetito de los mercados. La UE ha dado, esta vez, un paso más manifestándose a favor de los partidos conservadores griegos (aquellos que están dispuestos a satisfacer a la troika aún a pesar de las necesidades del pueblo). Vamos, que los mercados van a hacer campaña frente a la izquierda griega para salvaguardar sus intereses económicos. La pregunta es, ahora, ¿hasta adónde estarían dispuestos a llegar los poderes económicos y financieros con tal de garantizar cualquier sacrificio popular sea justificado en base al pago de la deuda? Yo, particularmente, me temo que la UE y sus socios económicos no tendrán ningún reparo en llevar su campaña electoral mucho más allá de la amenaza. Sólo confío en que la cultura política del pueblo que nos legó el significado de la palabra democracia sea suficiente para plantar cara a quienes creen, aún, que el dinero tiene más poder que los pueblos.

mayo 11, 2012

A mi camarada, a mi maestro, a mi amigo Ángel Garrido

No voy a negar, para qué, que volviste a emocionarme. Entre los camaradas, entre los amigos, no debe haber secretos, ni misterios. Y tú sabes, sin necesidad de que yo te lo diga, lo importante que es para mí estar a la altura de la responsabilidad que me ha tocado asumir en un partido al que aprendí a admirar, casi por inercia, siendo insultantemente joven. De hecho, fuíste tú quien me convenció, quien me enseñó, que de nada servían las ideologías sin la organización necesaria, quien guió a un rebelde con causa, como yo, hasta la calle Juan de Torre para defender esa hoz y ese martillo que tanto defendíste. Por eso me emociona especialmente lo que hiciste esta tarde.

Sabes tan bien como yo que no existe tesoro (ni siquiera esa medalla al trabajo de la URSS que guardabas desde hace tantos años, ni esos billetes que conservabas de tu viaje a Cuba) que valga tanto como la amistad que ambos hemos tenido la oportunidad de cultivar. El motivo de mi emoción, y el legado que dejas en mis manos, va mucho más allá de esa medalla y esos billetes que hoy, en compañía de nuestros camaradas y en un escenario tan mágico como la feria, quisiste entregarme a la vista de todos, La emoción que hoy nacía de mis ojos, y esas lágrimas que no llegaste a ver, tienen su origen en algo mucho más profundo y más simple, algo que no creo que pudieras envolver en papel de regalo: tu confianza. A un rojo romántico y nostálgico, como yo, no habrá jamás nada que le emocione tanto como la confianza de aquellos que dísteis la vida por un mundo mejor, que dedicásteis vuestro tiempo, y el de vuestras familias, en luchar por un futuro que aún se nos sigue resistendo. Por eso quiero decirte de la mejor manera que sé, querido camarada, que aún no ha llegado la hora de la despedida, La gente como tú, y como yo, no deja las cosas a medias. Y esta revolución la disfrutaré contigo a mi lado, aconsejándome, avisándome, advirtiéndome…

Sé que tienes miedo, y no tienes que avergonzarte de ello. Hay batallas más difíciles que las que libraste con el fascismo, batallas para las que uno nunca está lo suficientemente preparado. Pero también sé que tienes la fuerza suficiente para volver a superar las dificultades que la vida plante en tu camino. Sólo soy uno de los últimos en aprender de tí, de tu coraje y tu fuerza. Pero mi aprendizaje ha sido lo suficientemente profundo como para saber que los rojos, como tú y como yo, nunca nos rendimos. Por eso no albergo ninguna duda de que saldrás de ésta, como de tantas otras, así como de que sabes que no te decepcionaré, que podré equivocarme muchas veces pero que siempre pondré el corazón en la defensa de todo lo que me has enseñado.

Gracias, camarada.

mayo 2, 2012

La revuelta social es cuestión de tiempo

Escribía hace algunos meses en este blog que la revuelta social definitiva era cuestión de tiempo. Auguraba, entonces, que los acontecimientos se desatarían durante el mes que acabamos de inaugurar. Y, lejos de rectificar, quiero aprovechar el presente artículo para ratificar mis augurios en base a toda una serie de argumentos que procederé a desarrollar.

La razón fundamental por la que pienso que no tardará en producirse un estallido social de consecuencias hoy imprevisibles es evidente. Las políticas deflacionistas del PP son un auténtico suicidio económico, además de un atentado contra los intereses del pueblo. No sólo no servirán para enderezar el rumbo de la economía española sino que, además, empobrecerán a las capas medias y bajas de nuestra sociedad generando un malestar que irá en aumento conforme se profundice en los recortes.

Otra de las razones por las que creo que no tardará en escenificarse una contundente respuesta ciudadana está relacionada con las aberrantes cifras de desempleados que acumula nuestro país. La reforma laboral aprobada por el PP es equivalente a verter gasolina sobre un incendio. Abaratar el despido y facilitar a las empresas que puedan deshacerse de sus trabajadores en plena crisis de consumo sólo puede traer aparejado un aumento en el número de desempleados. Y España no está en condiciones de sumar ni un solo parado más. Se cuentan por miles las familias que no tienen a ninguno de sus miembros trabajando y cada vez son más los españoles que sobreviven de la solidaridad y la caridad al haber perdido el derecho a recibir ningún tipo de prestación por parte del Estado. Es de suponer, pues, que el límite de la paciencia de muchas de esas personas está próximo a verse superado.

En tercer lugar, es fácil intuir que el despiadado neoliberalismo de los populares y su obsesión reformista hace ya algún tiempo que empezó a acumular víctimas de forma directa. Muchos de los que enfocaban la situación desde la distancia han empezado a darse cuenta de que los brutales ataques del gobierno del Partido Popular no son problema exclusivo de los demás sino que, de una manera u otra, afectan a la inmensa mayoría de la población, que será empobrecida, a base de subidas de impuestos, congelación y/o bajada de salarios…, y desprovista de los servicios públicos más esenciales, teniendo que pasar por caja para acceder a unos servicios que ya previamente ha pagado.

Pero, además, algo me dice que no soy el único que espera una revuelta social de magnas dimensiones. Los esfuerzos del gobierno por dividir a la población tratando de potenciar la identificación de los ciudadanos con subcategorías dentro de la propia clase obrera (autónomos, funcionarios, parados, estudiantes, trabajadores por cuenta ajena…) responde al objeto de dificultar una inminente respuesta ciudadana. También tiene el mismo objetivo la campaña lanzada, desde los medios afines a la derecha, contra las fuerzas sindicales. Y la criminalización de la protesta en el recientemente modificado Código Penal.

Claro que canalizar el descontento es más difícil que modificar el curso natural de un río. Su eficacia es limitada y está a expensas de crecidas que arrastren con cualquier tipo de precauciones. Por eso dudo que los esfuerzos del gobierno sirvan para algo más que para retrasar un desenlace a todas luces inevitable. Y no creo que el gobierno esté en disposición de identificar el origen del estallido. Porque ese origen será múltiple. No serán los sindicatos quienes enciendan la mecha, ni el 15-M, ni el colectivo de estudiantes… Serán todos ellos, y muchos otros más, de forma independiente y conjunta, batalla tras batalla, los que den inicio a la revuelta. Ese múltiple origen es el que desbordará las previsiones del gobierno. Porque, se quiera o no, las protestas que hoy se analizan por separado, para potenciar la división a la que antes hacía referencia, no tardarán en confluir. Entonces, los esfuerzos del gobierno serán baldíos frente al poder del pueblo. Entonces, comprenderán quienes nos gobiernan que han cometido el mayor error que puede cometer un gobernante: menospreciar el poder y la fuerza de quienes un día le dieron la oportunidad de gobernar.

abril 17, 2012

El PSOE teme un pacto de izquierda de los pesoístas andaluces

Hace ya algún tiempo que los más avezados electores descubrieron que entre el PSOE y el Partido Popular existía algo más que amistad. Los flirteos entre los pesoístas (lo de socialistas les queda demasiado grande) y los populares han sido continuos durante los últimos años. Aunque se escenifique un enfrentamiento que es más teórico que práctico, ni los unos ni los otros han dudado en ir de la mano en cuestiones de importancia. Las bases de ese feeling político se asientan en el interés que ambas fuerzas conservan en mantener el actual status quo. Hasta ahora, unos y otros se han repartido el poder de forma rotatoria y a ninguno de ellos le interesaría quebrar la lógica bipartidista que tanto les favorece. Además, tanto unos como otros han demostrado ya su abnegada servidumbre a la banca, los empresarios y los dictados que llegan desde el centro de Europa. Sin embargo, las recientes elecciones andaluzas y sus sorprendentes resultados han situado al PSOE en una peligrosa encrucijada. El sentido común y su pretendida consideración de izquierdas invita a negociar con IU para formar un gobierno de progreso. Y esa parece que es la intención de José Antonio Griñan y el PSOE andaluz.

Claro que las decisiones que se adopten en Andalucía pueden ser contrarias a los postulados de Rubalcaba, González, Bono y algunos otros pesoístas que consideran que IU podría tirar de su partido hacia una izquierda hacia la que no piensa virar el aparato federal del partido. Dicho de otro modo, el actual secretario general del PSOE, Rubalcaba, y algunos de los hombres fuertes del partido abogan por llegar a acuerdos con el PP antes que dar la espalda a los poderes fácticos de este país. Claro que Griñan no comparte esos planteamientos. El que, casi con absoluta seguridad, será investido como presidente de la Junta de Andalucía apoyó decididamente la candidatura de Carme Chacón a la secretaría general del partido y sabe que tiene ante sí una gran oportunidad. No en vano, si lograra formar gobierno con IU y aplicar políticas de izquierda en Andalucía, ganaría peso entre las bases, reabriendo un debate interno que, a pesar de la elección del nuevo secretario general, nunca fue dado por cerrado. Habrá que prestar atención a los acontecimientos aunque todo hace indicar a que Griñan y los pesoístas andaluces están a punto de obviar las recomendaciones recibidas desde el federal abriendo una herida en la historia de amor que, a nivel federal, seguirán viviendo los pesoístas y los populares pero sobre la que, a partir de ahora, pesará la desconfianza generada por los cuernos que están a punto de ponerse en Andalucía.

abril 10, 2012

Un gobierno basado en la mentira

La noticia la conocíamos ayer a través de una escueta nota de prensa. El Gobierno recortará más de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación, en lo que supondrá un hachazo sin precedentes a nuestro, ya de por sí, mermado Estado del Bienestar. No sabemos cómo, ni de dónde. Sólo que presumiblemente subirá las tasas universitarias, aumentará el número de alumnos por clase con el consiguiente deterioro en la calidad educativa y reducirá las actuales prestaciones sanitarias o incluirá el temido repago, que no copago como intentan camuflar eufemísticamente los medios para evitar reconocer que están a punto de hacernos pagar por algo que ya hemos pagado.

Lo más grave de este asunto, no obstante, es que contradice nuevamente las promesas que el Partido Popular, ahora en el poder, realizó a los ciudadanos hace tan sólo unos meses, cuando trataba de llegar al Gobierno de este país a toda costa. Entonces, el ahora Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tranquilizaba a sus pretendidos votantes garantizándoles que no utilizaría la crisis para justificar recortes en servicios básicos como la Sanidad o la Educación. También prometió en aquellas fechas que no subiría los impuestos, que no abarataría los despidos, que no avalaría con dinero público a los bancos… Medidas, todas ellas que ha aplicado sólo unos meses después de hacerse con el poder, defraudando a buena parte de sus electores que se echan las manos a la cabeza al comprobar el engaño del que han sido objeto.

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Y, desde luego, no valen sus excusas. Porque está demostrado que de poco o nada servirán esos recortes para enderezar el rumbo de este país. Al contrario, los recortes incontrolados de este gobierno nos dejarán llenos de trasquilones, con una sociedad empobrecida, sin servicios públicos que velen por el mantenimiento de una mínima calidad de vida y con una recesión que será cada vez mayor debido a la consiguiente falta de consumo y que tendrá su reflejo en un progresivo aumento de la deuda y una mayor presión de los mercados.

Desde luego, habrá quien esté satisfecho con el camino tomado por este gobierno. Los grandes empresarios tienen motivos para estarlo, ahora podrán despedir por “dos pesetas” y contratar por una miseria y con unas condiciones deplorables. También tiene motivos el gran capital privado, que podrá adquirir a precio de saldo algunos servicios públicos altamente rentables. O la Iglesia, que mantiene sus privilegios sin el menor recorte. O los defraudadores, que serán amnistiados sólo con entregar un 10% de su botín… Pero el pueblo, ese 99% que pone y quita presidentes, la mayoría de los ciudadanos de este país no tardará en salir a la calle a defender unas mínimas condiciones de vida que le están robando mientras se privilegia a una minoritaria, aunque influyente, élite. La respuesta en las calles irá in-crescendo, tanto en el número como en el nivel. Y será entonces cuando este gobierno descubra las consecuencias de estafar al pueblo, de engañarle miserablemente para satisfacer a los amigos.

abril 3, 2012

Los dictados del pretor Rajoy y la resistencia al Imperio de la bética

En Hispania sigue todo según lo previsto. El pretor Rajoy aplica con mano dura los dictados del Imperio, priorizando la recaudación sobre el bienestar de los hispanos. Ha sido un acierto permitir la elección de una pretura de origen hispano. Ello permite al Imperio justificar los sacrificios aplicados sobre el pueblo asegurando que es por su propio bien. Con ello, de momento, basta para mantener un control, casi absoluto, sobre la población hispana. Además, la sabia decisión del pretor de centralizar todo el poder, prestando dinero a las provincias para zanjar las deudas que mantenían con comerciantes y artesanos a cambio de ejercer un control absoluto sobre el gasto presente y futuro de éstas, es una garantía de obediencia para el Imperio.

El argentarius y el nummularius comprueban satisfechos las operaciones realizadas, a la vez que atesoran suculentos beneficios, y la aristocracia aprueba unas medidas que favorecen sus intereses económicos así como la libre adquisición de esclavos como mano de obra gratuita. Además, el deterioro progresivo de las condiciones de vida de los hispanos, sujetos a unos asfixiantes tributos, debe situar a estos en una situación de indefensión que facilite la adopción de medidas por parte del Imperio. Trabajando de sol a sol para pagar impuestos y alimentar mínimamente a sus familias, carecerán del tiempo y las energías necesarias para ofrecer una mínima resistencia. Además, el miedo al Imperio y los posibles castigos que éste pueda imponer en caso de desobediencia debería paralizar cualquier reacción popular.

Sin embargo, aunque a día de hoy el control sobre la población hispana es casi absoluto, durante las últimas semanas han tenido lugar algunos amagos de rebelión e insurgencia que, si bien por el momento han sido puntuales, deben ser tenidos en cuenta a fin de evitar que la desobediencia pueda propagarse en un futuro de forma preocupante. La presión que ejercen sobre los hispanos los tributos impuestos por el pretor Rajoy y la pérdida de derechos del pueblo, para satisfacer las necesidades del Imperio, se ha traducido en un significativo aumento de efectivos en las filas de la resistencia. Las revueltas producidas hasta la fecha han sido debidamente sofocadas con la ayuda de nuestros soldados aunque es de preveer que el descontento hará necesaria una mayor presión de nuestro ejército sobre la población a fin de evitar que puedan repetirse episodios como los reproducidos durante las últimas semanas. En cualquiera de los casos, es de esperar que el miedo a las lógicas represalias aplaque el ímpetus local en favor de los intereses del Imperio.

Sólo hay una circunstancia que preocupa al pretor y de la que ya ha informado debidamente a la emperadora Merkel. Se trata de la bética. Los hispanos se han agrupado tras las montañas de Sierra Morena y no parecen estar dispuestos a sucumbir a las ofensivas de nuestro ejército. Los salvajes que allí habitan no atienden a las razones del pretor y la ofensiva militar dirigida por el general Arenas tampoco parece haber ofrecido los resultados esperados. A pesar de contar con unas condiciones favorables que no hacían presagiar ningún contratiempo, las acometidas de nuestros soldados sobre esta región, extraordinariamente rica, han sido repelidas por la resistencia local que se niega a entregar su independencia al Imperio, ni los derechos conquistados.
Sería un error por parte del Imperio no dar la importancia que tiene lo que está ocurriendo tras esas montañas por lo que el pretor Rajoy ya ha puesto en conocimiento de la emperadora Merkel su intención de sitiar a los hispanos de la bética. Si los esfuerzos de nuestro ejército no obtienen recompensa, será necesario asfixiarlos si queremos sofocar el foco de resistencia que representan. Si lograsen organizarse y mantuvieran su desobediencia al Imperio y sus actuales condiciones, no tardaría en reproducirse el problema en el resto de provincias de Hispania.

abril 2, 2012

Pongamos que hablo de Jerez

Vivo en una ciudad sin autobuses en la que los trabajadores del transporte urbano y rural acumulan meses de huelga como consecuencia del impago de sus salarios y acuden todas las mañanas al ayuntamiento con una banda de tambores en señal de protesta… Una ciudad que lleva meses a oscuras por la falta de cobro de los trabajadores del alumbrado público… Una ciudad en la que las trabajadores del servicio de ayuda a domicilio, tras meses de huelga, se mantienen acampadas frente a la puerta del Ayuntamiento, después de haber probado a reivindicar sus salarios con cortes de carreteras, manifestaciones y encierros… Una ciudad en la que las limpiadoras de los colegios y las dependencias municipales están, un mes sí y otro no, protestando por no cobrar sus salarios y que sólo cobraron una nómina cuando, habiéndose cerrado colegios por efecto de la huelga, llegaron las elecciones autonómicas y hubo que limpiarlos para elegir a los políticos… Una ciudad en la que los trabajadores del Ayuntamiento y las empresas municipales acumulan casi tres meses de retraso en el cobro de sus salarios y se concentran a diario frente al consistorio, entre otras muchas medidas… Una ciudad en la que los trabajadores de la radio-televisión pública, y el resto de trabajadores municipales, trabajan bajo la amenaza de un ERE y bajo un concurso de acreedores… Una ciudad con poco más de doscientos mil habitantes que acumula la friolera de treinta y cuatro mil parados, muchos de los cuales no reciben ningún tiempo de prestación… Una ciudad que vive instalada en la depresión derivada por la falta de soluciones y, lo que es más grave, de un plan que pueda permitirle recuperar la sonrisa.

Hace poco menos de un año, cuando la situación no era ni la décima parte de lo grave que es ahora, los actuales gestores del Ayuntamiento de mi ciudad, entonces en la oposición, hablaban con los trabajadores, en conflicto muchos de ellos por retrasos de apenas algunas semanas en el cobro de sus salarios, y les prometían soluciones inmediatas… Alentaban protestas contra quienes dirigían entonces la ciudad con la esperanza de unas soluciones que llegarían en cuanto ellos tomasen el relevo al mando del Ayuntamiento… Prometían a los ciudadanos inmediatas mejoras en los servicios públicos y medidas que ayudarían a paliar la lacra del desempleo…

Mi ciudad creyó esas promesas y votó mayoritariamente a quienes prometían la vuelta a la normalidad. A pesar de que no hubieran planteado una sola propuesta para ayudar a evitar la deriva de la ciudad durante sus años en la oposición. Creyó en sus compromisos… Creyó en sus soluciones… Creyó y confío en un nuevo gobierno que hablaba de diálogo, de sentido común y de medidas consensuadas… Sin embargo, ha bastado menos de un año para comprobar que, lejos de tener soluciones, aquellos en quienes depositó su confianza carecen de receta alguna para paliar el mal que sufre esta castigada ciudad. Y, en vez de buscar el diálogo y el sentido común prometidos, se han instalado en el manido discurso de la herencia recibida para sacudirse cualquier responsabilidad, empezando a aplicar medidas que no conducen a nada sin molestarse en escuchar ni a la ciudadanía, ni a los sindicatos, ni a la oposición…

Estoy tan seguro de que las medidas necesarias para sacar a esta ciudad del abismo no están exentas de sacrificios como de que la extrema gravedad de la situación requiere de diálogo, de consenso, de la ayuda de todos los agentes sociales y de la audacia necesaria para que la manera de sofocar este incendio no sean equivalentes a volcar un bote de gasolina en el mismo. No en vano, y aunque quienes dirigen esta ciudad se nieguen a verlo, toda medida que no cuente con el consenso de la ciudadanía y sus distintos órganos de representación política, sindical, laboral o vecinal estará condenada al fracaso. ¿O acaso alguien cree que la solución pasa por deteriorar los servicios públicos que se prestan a los ciudadanos? ¿O por despedir a trabajadores?

En Jerez no es prescindible ningún puesto de trabajo porque lo imprescindible es reducir la alarmante cifra de parados. Y medidas como las aplicadas hasta la fecha no hacen más que reducir el consumo, lo que castigará indirectamente a las empresas de nuestra ciudad, traduciéndose en un lógico incremento de la tasa de desempleo que agravará los males actuales que sufre esta ciudad. Las soluciones son otras, menos traumáticas y más efectivas. Claro que para encontrarlas será necesaria una predisposición de la que ahora carecen quienes ostentan el bastón de mando municipal. Sólo espero que aún no sea demasiado tarde para que abandonen el camino de la imposición y recorran el camino del diálogo. La travesía que les aguarda está llena de obstáculos que no podrán superar sin ayuda.

abril 1, 2012

Reflexiones sobre el imperio, su ministro de recaudación en España y la amenaza andaluza

Teniendo en cuenta que Mariano Rajoy, más que presidente del gobierno español, parece un ministro de recaudación al servicio de Ángela Merkel, posiblemente vaya siendo hora de que nos dejen participar en las elecciones alemanas, y en las francesas, a fin de tener alguna posibilidad de decidir sobre nuestro futuro. Llego a este razonamiento después de ver como la Comisión Europea avala la asfixia a la que los populares condenan a todos los españoles. Bueno, a todos los que vivimos de las rentas de nuestro trabajo o de las prestaciones por desempleo y pagamos regularmente nuestros impuestos (no confundir con pagar religiosamente los tributos pues, en este país, los que hacen negocio a costa de la fe pagan poquito, por no decir nada).

Desde luego, los que manejan Europa deben estar contentos con Mariano Rajoy y los suyos. El PP ha resultado ser un alumno aplicado y ha comprendido que para satisfacer las voluntades de este nuevo y dictatorial imperio que hemos dado en llamar Unión Europea es necesario dar la espalda al pueblo y proteger a los grandes empresarios, a quienes tiene contentos con una reforma laboral que legaliza la esclavitud y una amnistía para que puedan blanquear el dinero que han estado desviando a paraísos físcales para no pagar a Hacienda, y a los bancos, a quienes avala con dinero público, facilita que se deshagan de su stock inmobiliario, invita -que no obliga- a aplicar la dación en pago y regala cientos de miles de millones de euros en intereses por prestarles dinero a los ayuntamientos para pagar a proveedores sin el menor riesgo.

Claro que no todo iba a ser de color de rosas para nuestra todopoderosa emperadora alemana y sus insaciables mercados. En Andalucía, al sur del imperio, les ha salido una chinita. Y si gobierno de España asume como suyos los dictados del capital, en la comunidad andaluza tiene la sartén por el mango una fuerza política que ya ha dejado claro que no está dispuesta a pasar por el aro, que la política y la economía deben estar al servicio de los ciudadanos y no al contrario, que los sacrificios han de hacerlos quienes más tienen… Y eso, para el sistema, es un problema importante. No en vano, si las políticas que la izquierda aplique a los andaluces sirven para que la ciudadanía descubra que hay otra salida, pronto todos los españoles podrían abrir los ojos a las soluciones de izquierda que se van a aplicar al sur de Despeñaperros. Ese sería el final del PP y, muy posiblemente también, el principio del fin de la actual sumisión a los mercados.

No es de extrañar, por lo tanto, el nerviosismo que ha empezado a cundir en los círculos más conservadores, medios de comunicación incluidos. No en vano, Andalucía está en disposición de demostrar que hay otros caminos para salir de esta crisis, algo que la derecha tratará de evitar por todos sus medios. Entre ellos, los de comunicación.

marzo 26, 2012

IU empieza a demoler el bipartidismo en Andalucía

Se presentaban las elecciones autonómicas andaluzas como un termómetro con el que medir la capacidad de reacción del pueblo andaluz ante la ofensiva perpetrada por la derecha. Con una huelga general a cuatro días vista, además, los comicios autonómicos andaluces adquirían la inequívoca condición de anticipo a una protesta cuya repercusión dependía de los resultados que arrojasen las urnas. Y esos resultados no han podido ser más contundentes. Los populares han perdido la friolera de 400.000 votos desde el pasado mes de noviembre, lo que supone una respuesta de facto del pueblo andaluz, consciente ya del verdadero rostro de esta derecha reaccionaria.

Mal harían los populares si se quedasen en el análisis parcial y sesgado de los resultados arrojados por las urnas en la comunidad andaluza. Han sido la fuerza más votada, aunque de forma exigua y alejada de los vaticinios que habían realizado todos los medios y sus interesadas encuestas. Sin embargo, se han visto superados ampliamente por el voto de izquierdas, repartido esta vez entre PSOE e IU, lo que les aleja del gobierno en un feudo históricamente hostil a la derecha y que ha logrado resistir a la virulencia de la ola neoliberal.

Si el ego se lo permitiese, deberían pensar los populares en por qué han perdido tal cantidad de votos en tan poco tiempo (la abstención, paradójicamente, se ha producido entre sus presumibles votantes). Si lo hicieran, no tardarían en encontrar una respuesta en las políticas que ellos mismos han estado aplicando en los ayuntamientos desde el pasado mes de mayo y en el gobierno de España desde el mes de noviembre. Porque los de la gaviota, mal que les pese, no saben aún lo que es ganar unas elecciones en base a méritos propios. En los comicios de mayo y noviembre, los de la calle Génova se vieron favorecidos por la rabia que había ido cuajando entre el electorado de izquierdas tras las reiteradas traiciones socialistas. Esa rabia posibilitó que buena parte de ese electorado bajase la guardia y se dejase embaucar por los cantos de sirena populares. Claro que el pueblo no es tonto y no ha tardado en darse cuenta de que había sido engañado. Es lo que tiene prometer en campaña unas cosas para hacer, una vez en el poder, justo las contrarias.

Hoy, menos de un año después de las municipales y apenas cuatro meses después de las generales, las mayorías absolutas populares están en entredicho. En Jerez, por citar sólo un ejemplo, los populares han perdido casi un 20% de los votos conquistados, lo que les situaría en un escenario idéntico al autonómico, si extrapolásemos los resultados andaluces a la ciudad del vino y los caballos (y ahora también del paro, el impago y la protesta). Y todo porque, tanto a nivel local como a nivel nacional, el engaño tiene un precio. Porque las víctimas terminan por darse cuenta de quién es su verdugo, aunque sea cuando éste está empezando a apretar la soga que les oprime el cuello. Porque las mentiras tienen las patas muy cortas…

Mención aparte merece la subida histórica de Izquierda Unida. La coalición izquierdista necesitó tocar fondo para refrescar convenientemente su alternativa al bipartidismo imperante. Y los resultados no dejan de reflejar un significativo aumento de su número de electores, confirmando una alternativa real a ese bipartidismo caduco. La clave del éxito de IU también es fácil de visualizar y radica en la gestión que los izquierdístas han hecho de la confianza recibida en las urnas. La fuerza lograda en mayo, en este caso, no ha sido utilizada para traicionar a quienes la habían posibilitado, sino para defender con honestidad las propuestas con la que estos fueron convencidos. Es esa fidelidad mostrada a su electorado la que se tradujo en un nuevo aumento de votos en noviembre y la que ha vuelto a multiplicarse este mes de marzo.

IU defiende una idea alternativa a las políticas aplicadas por los dos partidos mayoritarios. Y lo hace a pecho descubierto, sin necesidad de engañar a nadie a cambio de un puñado de votos. Por eso, su éxito no radica en la teoría, sino en la práctica diaria. En un contexto como el actual, en el que la política ha dejado de ilusionar a un pueblo que empieza a estar cansado de ser traicionado, Izquierda Unida no busca votos con falsas promesas. IU encuentra votos como respuesta a las políticas que defiende cada día en las instituciones y en las calles. Dicho de otro modo, cuando otros acuden a las urnas con palabras, la coalición izquierdista los hace con el aval de su trabajo. Es esa la filosofía que ha permitido crecer de forma tan significativa a esta formación, hasta convertirla en llave para abrir al pueblo las puertas del bipartidismo.

Ahora tendrá una posibilidad histórica para ampliar la visibilidad de su trabajo y sus alternativas. Toda España estará pendiente de cómo se gestione la confianza conquistada, lo que puede significar el principio del fin del sistema bipartidista. Tras una larga travesía por el desierto, la izquierda alternativa, la real, la que no defrauda a sus electores, se encuentra a sólo un  paso de alcanzar su objetivo. Y llega en su mejor momento. Con la mochila cargada de experiencias fraguadas a base de fracasos y la confianza que genera echar la vista atrás y ver la dureza del camino recorrido. Nada extraordinario debe hacer para romper esa barrera que ha empezado ya a resquebrajarse. Bastará con trabajar con la honestidad y la fidelidad con la que lo ha hecho hasta ahora. De forma natural, esa barrera bipartidista se irá deshaciendo, como si de un azucarillo se tratase. No en vano, ahora que se encuentra ante ese obstáculo, que parecía inquebrantable desde la distancia, IU no tardará en comprobar que lo difícil no era tanto derribarlo como llegar hasta él. Y eso ya está hecho. Por eso, el PP, y también el PSOE, ambos, harían bien en preocuparse, el pueblo ha empezado a descubrir el camino. El cambio, ahora sí, es cuestión de tiempo.

marzo 23, 2012

Apaga la tele y enciende tu mente

Ayer fuimos testigos, una vez más, de cómo el sistema discrimina la información que se le sirve a los ciudadanos con el propósito de no alterar el status quo actual y mantener sus privilegios. En nuestro país vecino, Portugal, se celebró una huelga general que afectó a más del 70% de los transportes y tuvo un seguimiento total de más del 60%. Todo un éxito que debería permitirnos albergar esperanzas de cara a la importante cita que tendremos en España el próximo día 29 de marzo, con la huelga general convocada por los sindicatos mayoritarios. Sin embargo, los medios de comunicación de nuestro país apenas reflejaron la huelga lusa como una mera anécdota, concediéndole mucha más importancia, por ejemplo, al abatimiento a tiros de un supuesto terrorista en otro país vecino, Francia.

Todo tiene su lógica. Los grandes medios, controlados por los dos grandes partidos mayoritarios (PP y PSOE) o participados en acciones por las grandes entidades financieras y multinacionales de nuestro país, son utilizados como salvaguarda del poder y, dadas las circunstancias, éste entiende más conveniente seguir asustando a los ciudadanos con supuestos terroristas, fomentando la necesidad del pueblo de buscar protección en sus actuales gobernantes, que permitiéndoles ver que existen soluciones y que éstas pueden ser aplicadas si se persiste en la lucha.

Ocurre cada día. Sólo es necesario echar un vistazo a nuestro alrededor para ver la influencia de los grandes medios de comunicación en la opinión y el discurso de los ciudadanos. Estos llegan a justificar sus desgracias, repitiendo los mensajes que los grandes grupos políticos divulgan a través de sus plataformas propagandísticas. Algunos de esos medios se disfrazan con matices que les hacen ser considerados progresistas mientras que otros, en cambio, exhiben un discurso más conservador. Pero en lo fundamental, todos están de acuerdo e “informan” partiendo de dogmas que nadie se atreve a discutir y que ofrecen al sistema la estabilidad que necesita para mantenerse.

Un extraordinario ejemplo de ello es el tratamiento que recibe en esos medios de comunicación la casa real. Todos, sin excepción, dan por sentado que el rey jugó un papel fundamental para frenar el golpe de estado del 23-F. Aunque cada vez sean más las voces que cuestionen el papel ejercido por el monarca en aquel trascendental momento de nuestra historia, los medios ofrecen como verdad absoluta e incuestionable el posicionamiento de Juan Carlos I contra el golpe. Esas voces disidentes o discordantes son relegadas a medios alternativos, convirtiendo en residual el contenido de sus argumentos e impidiendo que lleguen a la opinión pública, que se ampara en aquello de que “todos los grandes medios no pueden estar equivocados”.

Algo parecido ocurre con Hugo Chavez. El presidente de Venezuela es continuamente ridiculizado en nuestros medios y su imagen es vendida como la de un cruel dictador. Bastaría con hacer una encuesta para comprobar cómo buena parte de nuestra sociedad desconoce que Chavez ha ganado más elecciones democráticas que cualquier líder europeo. Y, seguramente, al ser informada de ello responda que eso será porque las elecciones seguro que estarían manipuladas. Es lógico. El continuo desgaste ejercido sobre la figura del líder venezolano ha calado en la mente de nuestros conciudadanos que han pasado a hacer suyo el discurso y son incapaces de admitir que han sido permeables al engaño.

Otro ejemplo lo podemos encontrar en Cuba. Nuestra sociedad relaciona, directamente, la isla caribeña con la miseria, el hambre y el sufrimiento. De nada sirve que se le diga que la esperanza de vida de los cubanos está por encima de la de los norteamericanos, por ejemplo, que los niños cubanos tienen un 0% de desnutrición y que el 100% de ellos está escolarizado (algo que ya quisieran muchos países capitalistas), que en Cuba disfrutan de unos servicios públicos que son la envidia de medio mundo, que el pueblo tiene sus necesidades básicas cubiertas y que, gracias al comunismo, su nivel de desarrollo es infinitamente superior al de sus países vecinos (estados con los que es justa la comparación al disponer de similares recursos). Tampoco sirve de nada decir que el 95% de los cubanos es pro-Fidel y defiende sin ambages las bondades del régimen. Y todo porque los medios de comunicación se empeñan en disfrazar la realidad, ofreciendo sólo el discurso de aquellos que se manifiestan en contra del sistema y obviando a una mayoría que se manifiesta en el sentido contrario.

Pero, sin duda, lo más sangrante es lo que está ocurriendo en nuestro país. Aquí, en España, los grandes medios son los que mantienen una estafa bipartidista al servicio de los grandes intereses financieros. Unos, más conservadores, se posicionan a favor de unas políticas más agresivas, las del PP, y otros se posicionan a favor de medidas algo más graduales, las del PSOE. Ello alimenta una falsa percepción de pluralidad. Pero, en lo fundamental, todos van en la misma dirección, repitiendo mensajes interesados que calan en el subconsciente de la gente, que las repite sin pudor alguno, y que no hacen más que asentar las mentiras sobre las que se asienta nuestro sistema.

Es así, nos tienen comido el coco. Pero, a pesar de ello, y afortunadamente, cada vez es mayor el número de personas que empieza a darse cuenta. A ello están contribuyendo, sin duda, las redes sociales que están actuando como elemento democratizador de la información. Y si la reacción popular aún no se ha producido es, sin duda, porque existen todavía sectores de la sociedad que no tiene posibilidad de acceder a la red de redes y están absolutamente a merced del sistema y sus mentiras.

Según aumente el porcentaje de personas con acceso a internet, disminuirá la influencia de los medios como herramienta del sistema para controlar a la ciudadanía. Claro que es muy posible que, antes de que eso ocurra, el sistema se haya cuidado de limitar las informaciones que son vertidas en la red. De hecho, es posible que ya haya empezado a adoptar medidas que garanticen la efectividad de sus estrategias de manipulación y elimine las interferencias que puedan hacer peligrar el poder del que actualmente dispone. Cuando eso ocurra, los blogs y los artículos que, como éste, se atrevan a cuestionar el sistema serán eliminados en base a ridículos argumentos. Éste dispondrá de la tele para vender sus falsas justificaciones. Sólo habrá que ver hasta dónde hayamos sido capaces de extender nuestras críticas y si consigue, entonces, que éstas no se sigan propagando de conciencia en conciencia, despertando a quienes continúan dormidos a la realidad que diariamente se nos está ocultando.

marzo 21, 2012

IU, el 25-M y la lucha de clases

Estamos inmersos en una auténtica lucha de clases. Eso es algo que nadie, en su sano juicio, se atrevería a cuestionar. Los grandes poderes financieros marcan el paso a los gobiernos de medio mundo debilitando unas democracias que hace mucho que dejaron de atender a los dictados del pueblo. En España, además, esa lucha de clases es, si cabe, más pronunciada que en el resto de Europa. No en vano, la derecha ha encontrado el escenario perfecto para someter a las capas populares con la excusa de una crisis que ha terminado por convertirse en una extraordinaria oportunidad de hacer negocio para los mismos que la generaron.

Las medidas aplicadas en nuestro país, con el PSOE primero y el PP después, tienen unos grandes perjudicados y son la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, que sufren en sus carnes las recetas impuestas desde el poder para saciar la ambición desmedida de las grandes empresas y los grandes poderes financieros. Ni PSOE, ni PP han tenido, ni tienen, la menor intención de cambiar la dirección de las políticas aplicadas. Nada de perseguir el fraude fiscal de forma efectiva, nada de aumentar la carga impositiva de las grandes fortunas, nada del impuesto de patrimonio, nada de nada… La sumisión bipartidista a los dictados de quienes, verdaderamente, gobiernan este país se traduce en pérdida de derechos laborales, abaratamiento del despido, reducción del salario mínimo, repago (que no copago), deterioro de los servicios públicos, despidos, privatizaciones… Los empresarios, entretanto, se frotan las manos. Ahora, con la nueva reforma laboral, podrán despedir a trabajadores a precio de saldo para contratar, después, a sus hijos con condiciones miserables y sueldos irrisorios. Y todo mientras los bancos siguen recibiendo cantidades que se cuentan por millones procedentes del erario público mientras echan a las familias de sus viviendas por no poder hacer frente al pago de sus hipotecas.

En este contexto, huelga decir que en esta lucha de clases no es el pueblo quien se está imponiendo. Al contrario. La inmensa mayoría de los ciudadanos está siendo víctima de un ataque brutal y desmedido por parte de una élite que cada vez dispone de mayor poder. Dicho de otro modo, las capas populares están perdiendo la lucha. Y eso sucede, entre otras cosas, porque el sistema ha conseguido, con ayuda de los medios de comunicación, moldear la opinión de buena parte de la ciudadanía. Las víctimas de este brutal ataque no sólo asumen resignadas su desgracia sino que, además, y esto es sin duda mérito del sistema y su forma de influir en la conciencia de la gente, justifica a sus verdugos. Paralelamente, la sociedad no termina de ser consciente de la extrema gravedad de la situación y es incapaz de vislumbrar las soluciones que plantean fuerzas como Izquierda Unida, única alternativa factible al bipartidismo dominante y defensora de políticas radicalmente opuestas a las aplicadas.

Sin embargo, hay margen para el optimismo. Lentamente parece que la sociedad ha empezado a despertar. Aún es una minoría la que ha abierto los ojos a la estafa pero su mensaje crítico, con la ayuda de las redes sociales y el boca a boca, ha comenzado a extenderse como si de un virus se tratase. Cada vez serán más los que descubran la realidad y comprendan que estamos inmersos en una lucha de clases en la que vamos perdiendo, nosotros, el pueblo, porque estamos cometiendo la torpeza de entregar el poder a los cómplices de quienes nunca han dejado de estafarnos.

El próximo 25 de marzo, los andaluces tendremos una nueva cita con las urnas. Los comicios que tendrán lugar el próximo domingo servirán de termómetro para calibrar hasta dónde hemos sido capaces de llegar con nuestro mensaje. Y la reacción del pueblo llegará en la medida en que éste demuestre haber comprendido que el PP y el PSOE atienden a intereses muy distintos a los de la calle y que sólo una fuerza como IU puede alterar sustancialmente el devenir de los acontecimientos. Si eso sucede, e Izquierda Unida confirma la subida que pronostican las encuestas, podremos mirar al futuro con optimismo y con la certeza de que cada vez somos más los ciudadanos que descubrimos cuales son nuestras armas y quienes son nuestros aliados en esta lucha en la que poco nos va quedando que perder y en la que, sin embargo, tanto tenemos por ganar.

marzo 18, 2012

Jerez se prepara para la gran tormenta

La decisión del Ayuntamiento de Jerez de acogerse al decreto ley aprobado por el gobierno central para pagar a sus proveedores tendrá dos consecuencias fundamentales que serán visibles a partir del próximo 30 de marzo.

La primera es evidente. Si tenemos en cuenta que el dinero que finalmente se reciba para afrontar esos pagos debe devolverse en un plazo no superior a 10 años y a un interés cercano al 5%, a nadie puede escapar que nuestro Ayuntamiento está a punto de echarse a la boca un auténtico caramelo envenenado que, con el tiempo, terminará amargando a todos los jerezanos.

La segunda tiene que ver con el plan de ajuste que la administración local jerezana debe presentar antes del 30 de marzo para garantizar que la devolución de ese dinero puede hacerse efectiva. En este sentido, es necesario recordar que, en septiembre, el gobierno local del PP ya aprobó un primer plan de ajuste, que incluía brutales recortes, y suponía un descenso de 10 millones de euros en el capítulo de personal. Pues bien, a esos diez millones habrá que sumar unos 40 millones más antes de que expire este mes de marzo, lo que supone sumar al sacrificio ya señalado otro cuatro veces superior.

La pregunta ahora es de dónde van a sacar ese dinero los populares. En lo referente a una presumible subida de impuestos hay poco margen de maniobra. Así que no es difícil pronosticar que Pelayo y los suyos optarán por apretar, aún más, a la plantilla municipal. El rumor ya está en la calle y habla de despidos que se cuentan por centenas, cierre de empresas municipales, privatizaciones…

En resumen, despatrimonialización de nuestro Ayuntamiento y deterioro de los servicios que presta a los ciudadanos. Y más paro, algo aberrante en una ciudad que supera ya los 34.000 parados y que ha visto como el consumo se contraía con los retrasos en el cobro de las nóminas de los trabajadores municipales.

El 30 de marzo, coincidiendo con el último viernes del mes, se celebrará la sesión plenaria en la que los populares, presumiblemente, presentarán su nuevo plan de ajuste. Si se confirman mis sospechas, ese día aumentará aún más la crispación y la conflictividad laboral. Y se multiplicarán por 5 los trabajadores municipales que ven peligrar sus puestos de trabajo. De confirmarse mis sospechas, el aumento del paro provocará un mayor descenso del consumo que se traducirá en despidos en el sector servicios y avanzará velozmente hasta alcanzar los 40.000 parados (según mis pronósticos alcanzaremos esa cifra antes de que expire 2012.

El Ayuntamiento podrá pagar su deuda pero los jerezanos serán testigos de cómo su ciudad se convierte en la ciudad del paro y cómo disminuyen los servicios que, desde la administración local, se le prestan. Y, mientras eso ocurre, los bancos brindarán, una vez más, tras haberse forrado a base de intereses. Quizá, cuando todo acabe, tengan a bien recompensar a los políticos que tanto les están ayudando a ganar dinero a costa del sufrimiento de todos nosotros.

marzo 15, 2012

El caramelo envenenado

Andan los ayuntamientos sacando facturas pendientes de debajo de las piedras para recibir el dinero de los bancos para poder pagar a proveedores. Es una medida ésta que se presta a una lógica confusión. No en vano, todos sabemos que la financiación de los ayuntamientos era un tema que debía ser afrontado desde la administración central y que los impagos de estos a sus proveedores eran un problema que requería de soluciones.

Sin embargo, el plan aprobado por el gobierno no es más que una patada hacia adelante pues, si bien permitirá que cobren los proveedores, los endeudará aún más a medio-largo plazo. El interés del 5% con el que deberán devolver ese dinero es una auténtica aberración y obligará a los ayuntamientos que se acojan al plan a realizar planes de ajuste brutales que pasarán por la privatización de empresas y servicios públicos, el deterioro de otros y el despido de personal. En resumen, volverán a perder los trabajadores, muchos de los cuales serán despedidos o verán mermadas sus condiciones laborales, y los ciudadanos, que cada vez disfrutarán de peores servicios públicos. Y ganarán los bancos, que harán el negocio del siglo cobrando un dineral en intereses prestando un dinero que, en muchos casos, procede del propio erario público.

Por eso este dinero que ahora recibirán los ayuntamientos es un auténtico caramelo envenenado que no servirá para arreglar sus problemas, si acaso permitirá aliviar temporalmente la asfixia de quienes los dirigen pero terminará amargando a los ciudadanos que verán en breve como sus ayuntamientos empiezan a ver como se multiplican las deudas que arrastraban por culpa de unos aberrantes intereses.

marzo 14, 2012

¿Y si ganamos las elecciones?

A falta de poco más de una semana para que se celebren unas nuevas elecciones, se respira en nuestra comunidad un refrescante y esperanzador aire de sorpresa. La mayoría absoluta del Partido Popular, que parecía hace unos meses algo inevitable, se deshace como un azucarillo conforme se aplican medidas traicioneras desde el gobierno central que no hacen más que desenmascarar a un partido cuyas promesas electorales están demostrando ser un mero engaño para alcanzar el poder que ansían desde hace décadas. Hoy la mayoría de los andaluces sabemos lo que significaría una victoria de los populares en nuestra comunidad y el demoledor efecto que ésta tendría en el bienestar de los andaluces y los servicios que estos reciben de la administración autonómica (sanidad, educación…).

Paralelamente, el PSOE pasea su descrédito con la única esperanza de amortiguar una caída que se antoja de dimensiones épicas, tal y como ocurriera en las municipales y las generales. Aunque la ofensiva popular ha logrado movilizar a buena parte de su militancia, los socialistas tienen un discurso agotado que entra en manifiesta contradicción con las políticas que ellos mismos han aplicado. No en vano, hasta la fecha no han demostrado ser mucho mejores que su histórico rival electoral, con quien han estado de acuerdo en cuestiones fundamentales que ponían en serio peligro a las capas populares de este país. Y todo porque, al margen de matices ideológicos con los que aderezar sus discursos, el PSOE ha vendido su alma al diablo, entregándose al capital y aplicando sin el menor reparo las directrices que éste marcaba. Por eso, ahora, muchos andaluces no pueden darle ya su confianza, al sentirse profundamente traicionados y decepcionados.

Y en éstas resulta que se cuela en la fiesta Izquierda Unida, subiendo extraordinariamente en las encuestas de intención de voto y amenazando seriamente el histórico bipartidismo al que los ciudadanos hemos estado sometidos. Su crecimiento exponencial en las encuestas corrobora los resultados de los últimos comicios celebrados y es consecuencia del trabajo realizado durante muchos años en defensa de los intereses de las clases populares. IU, además, se presenta como única alternativa a las dos fuerzas hegemónicas y su manifiesta sumisión a los mercados, permitiendo vislumbrar una salida a esta crisis que no pase por cargar el peso de los sacrificios sobre las espaldas del pueblo y sí sobre aquellos que la han desencadenado y, ahora, se frotan las manos cuadrando sus balances a costa del padecimiento de la mayoría.

Además, se presentan a estas elecciones otras fuerzas minoritarias sin grandes posibilidades de obtener representación. UPYD ha visto como el factor sorpresa que tan buen resultado le dio en las generales ha ido perdiéndose conforme intervenían sus representantes en el Congreso. Entre sus electores hay gente autoconsiderada de izquierdas que no puede justificar algunos postulados de la señora Díez. Y la reciente confirmación de que no supondrían un obstáculo para que gobernase la fuerza más votada (presumiblemente el PP) ha despertado las sospechas en muchos de sus potenciales electores, que ven como los magenta se alejan en la práctica del pseudodiscurso de izquierdas que vendieron en la anterior campaña. Y una quinta fuerza en discordia, el Partido Andalucista. Los del PA continúan pagando algunos de los excesos cometidos y, aunque parece haberse renovado debidamente, parece improbable que los votos recogidos por los andalucistas vayan a servir para algo que no sea alimentar la estadística.

El resto de fuerzas, incluida Equo, que concurren a estas elecciones lo hacen sin ninguna probabilidad real de obtener una representación que les permita influir durante la próxima legislatura. Optar por alguna de ellas, al igual que votar en blanco o abstenerse, será allanarle el camino a la derecha para que pueda acercarse a una mayoría absoluta que se presenta para ella como la única opción de gobernar.

Ahora deberá ser el pueblo el que decida. Si desea seguir alimentando esta estafa, en forma de democracia, puede seguir votando a las dos fuerzas históricamente mayoritarias (PSOE o PP). El voto masivo en alguna de esas direcciones permitirá al sistema seguir cargando sobre los ciudadanos el sacrificio derivado de los excesos de unos cuantos. Si, además, son los populares los que obtienen el respaldo de la ciudadanía, no tardaremos en ver cómo terminan de desmantelar lo que queda de nuestro estado del bienestar y cómo se sigue mimando al capital en detrimento de los ciudadanos. Ysi la opción elegida el próximo 25-M es alguna de las fuerzas minoritarias que carecen de opciones reales de obtener representación, las consecuencias serán muy similares. No en vano, esos votos pasarán a ser anécdota, lo que revertirá en favor de las dos fuerzas antes mencionadas.

Sin embargo, si mayoritariamente coincidimos en votar a IU, la única fuerza política con opciones reales de quebrar el bipartidismo reinante, aplicar medidas sociales y cargar los sacrificios sobre las espaldas de sus únicos responsables…, entonces, será el pueblo quien haya ganado las elecciones. Los izquierdistas tienen propuestas, tienen programa y, sobre todo, tienen una conciencia de clase que les impide olvidar qué son y a quiénes representan. Cada vez son más los andaluces que empiezan a descubrirlo. Y, probablemente, sean muchos más durante los próximos días. Hasta dónde sea capaz de llegar dependerá, en gran medida, del pueblo y de la capacidad que éste tenga de autoconvencerse de que se pueden cambiar las cosas y de que estas elecciones, a diferencia de las anteriores, no debe ganarlas el capital, ni los mercados, sino el pueblo soberano al que los anteriores han estado castigando.

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